Género y Equidad

Por humillar y ejercer violencia de género, La Corte suspendió a un juez

La sanción contra Héctor Rollán, titular del Primer Juzgado Civil, es por 15 días sin goce de haberes.

Los términos utilizados por el juez Héctor Rollán, titular del Primer Juzgado Civil, fueron despectivos, humillantes, de extrema subestimación y dirigidos a una agente judicial por su condición de mujer, por lo que configuraron un hecho de violencia de género dentro del Poder Judicial. Con el agravante de quien los reprodujo es personal superior, por su rol de magistrado, y quien, además, debería ser garante de los derechos que, al final, terminó violando, lo que generó una situación que causa una sensación de inseguridad en la sociedad.

Esos fueron los motivos que trascendieron, a través de fuentes judiciales, de la resolución de la Sala de Superintendencia de la Corte de Justicia, la que decidió sancionar al juez con una suspensión por 15 días sin goce de haberes.

Las fuentes confirmaron que Rollán fue notificado ayer del castigo que firmaron los cortistas Daniel Olivares Yapur, Adriana García Nieto y Juan José Victoria. El hecho salió a luz el año pasado y la medida se venía venir debido a que el área de Asuntos Legales había solicitado una sanción.

De acuerdo al expediente, los términos que utilizó el juez para dirigirse a una empleada fueron muy duros. En Septiembre pasado, y al cierre de una jornada laboral, Rollán le recriminó a la agente fallas en la tramitación de una causa y, a los gritos, le indicó que no le respondiera, que «ojalá volviéramos a los años «50, cuando la mujer no tenía opinión» y que, si fuese su padre, «le hubiera pegado varias veces para que se quede callada».

El maltrato tuvo varios testigos, los que confirmaron el episodio en el sumario que abrió la Corte, luego de que la empleada pidiera, ante la Oficina de Recursos Humanos, su traslado por «maltrato del juez, con uso de términos degradantes». De hecho, la instrucción sumarial concluyó que «existen elementos de prueba suficientes que permiten afirmar que Rollán tuvo una conducta de maltrato verbal en términos degradantes».

Con la palabra de los testigos, las autoridades del Poder Judicial determinaron que, lo ocurrido en Septiembre, no fue un episodio individual, sino que una conducta usual del juez para dirigirse a su personal. En otra oportunidad, durante una reunión de trabajo en la que participaron todos los integrantes del juzgado, Rollán hizo alusión a la presencia mayoritaria de mujeres, con un término inadecuado y despectivo, indicaron las fuentes. Así, se comprobó que el personal del Primer Juzgado Civil «se acostumbró al destrato y a vivenciarlo como algo normal», señala la resolución.

Otro punto clave del expediente es que, al ejercer su defensa, el juez reconoció el hecho al indicar que «pude dimensionar la reacción equivocada que tuve, al haber tenido palabras inapropiadas, de las cuales, me avergüenzo profundamente». Por otro lado, intentó excusarse por situaciones personales o el estrés causado por la pandemia, «pero nada de lo expuesto resulta suficiente para justificar su proceder», sostuvo el área Legal y Técnica a la hora de recomendar la sanción.

Con su actitud, Rollán incumplió varias normas, entre ellas, una resolución general del máximo tribunal de 1998, que indica que los magistrados «deberán observar una conducta irreprochable», el Código de Ética establecido en 2018 y la Ley Micaela, la que busca sensibilizar y generar la toma de conciencia en temas de género y violencia contra las mujeres y que «que es obligatoria para todos los operadores judiciales», dijeron las fuentes.

Hecho y traslado.

El hecho ocurrió el 24 de septiembre y el pedido de traslado por «maltrato del juez, con uso de términos degradantes» se solicitó cuatro días después. En octubre se abrió el sumario «a fin de investigar y esclarecer los hechos y establecer responsabilidades».

Testigos.

Los empleados del Primer Juzgado Civil confirmaron el hecho e indicaron que es habitual «que el juez levante la voz, cambie su actitud de un rato para otro» y que «hable con malas palabras», al punto de que lo calificaron como «boca sucia».

Sumario.

El sumario concluyó que «existen elementos suficientes, que permiten afirmar que Rollán tuvo una conducta de maltrato verbal en términos degradantes». Además, quedó claro que el destrato del juez era reiterado, por lo que el personal lo tomó como normal.

Fuente: Diario de Cuyo.

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